Cansada de la gente que no me proporciona nada, de la gente por la que hago cosas y que no están ahí cuando los necesito.
Siempre fui enormemente sociable, guardando muy dentro de mí la soledad que sentía en todo momento. Llegué a un punto en el cual eché mano del hacha y eliminé personal de mi vida quedando solo los que más quería, los que de verdad han estado siempre ahí, vigilando mis pasos.
A cambio de este recorte me volví del todo antisocial, no fue instantáneo sino todo un proceso en el cual acabé apartando de mi lado incluso a los que más quería.
La soledad ganó aplastantemente, sin darme cuenta. Y tras la soledad llegó la oscuridad, aprovechando mi ceguera. Para no sufrir mi mente encontró un mecanismo de defensa, unas infranqueables barreras que no permitían entrar ni un ápice de realidad a través de mis ojos. Viviendo en una era del todo visual conseguí quedarme ciega a pesar de que debía ser capaz de ver perfectamente lo que a mi alrededor sucedía pues mis órganos visuales estaban sanos. El poder de la mente reinaba sin mis permiso sobre mi vida. Nunca me gustó sufrir y mi mente lo sabía así que dibujó ante mí un mundo de fantasía, una burbuja, un lecho de algodones.
Viví una felicidad ajena a mi elección en la cual lo perdí todo, o eso era lo que yo creía cuando logré despertar tras una larga lucha contra mi subconsciente. En tiempo real habían pasado unos dos años, en mi tiempo burbuja apenas unos meses, es poderosa la mente, no me canso de insistir en ello.
Desde que desperté he intentado remontar otra vez el vuelo, no sin antes aprender a andar de nuevo, como cuando era tan solo un bebé. Primero andar, luego correr y al final volar. Cuesta, no es tan fácil volver a caminar en este mundo arrastrando alguna que otra cadena del pasado que, de vez en cuando te estira haciendote recordar, con dolor, lo sucedido. Aún no estoy preparada para lanzar cohetes pero algo en mi interior me dice que queda poco y que las recaidas solo son pruebas que me impongo a mi misma para luego levantarme más fuerte que antes.
Desde luego no me arrepiento de mis acciones pues de alguna manera siempre he sido yo la que elegía. Bien o mal, consciente o no aquí sigo intentando remontar mi vida, queriendo ser una pieza más del puzle, junto a los míos, que son pocos pero son lo mejor que hay en mí. Me digo a mí misma que todos tenemos fantasmas, nadie se salva de la cuesta arriba, algunos tropiezan antes, otros después pero todos en algún momento nos levantamos, recordando que también hay luz en el mundo y que vale la pena luchar por acercarnos a ella.
Y sí, las acciones cometidas dejan huella y a pesar de lograr arrancar las cadenas siempre nos quedará la marca en forma de carne ajada o de espinas clavadas en lo más profundo y yo aún guardo una de la que no se si queiro separarme. ¿Masoquista? no se, ¿Escusa para el dramatismo? ¿Para caer en la cuesta o , tal vez, sentarme en el camino a llorar? Ni idea. Lo único que puedo decir es que la protegeré con todo mi corazón pues forma parte de él y temo que si intentara arrancarla muriera desangrada. Pero por ahora creo que la guardo porque me recuerda lo que puedo llegar a ser, lo alcanzado en vida, y si mi mundo fue maravilloso una vez no veo por qué no puedo volver a lograrlo.
Tengo una amiga que era especialista en "volver a empezar", no había nada que se le diera mejor, hasta que decidió arrancarse las hormigas del culo con un buen desparasitador para poder sentarse tranquilamente, para no salir corriendo nunca más. Un buen ejemplo
Tengo una madre que, con absolutamente nada, sacó a dos hijas adelante sin mostrar un solo derrumbamiento. Otra gran ejemplo.
Y tengo una hermana que siempre siguió el camino recto, sin fallar nunca y sin que nadie se lo pidiera. Y no es nada fácil hacer lo correcto. Otro ejemplo.
No estoy sola en el mundo a pesar de haberlo deseado tanto tiempo (y de haberlo logrado una época). Ahora me toca mover a mí y aún me queda una bala que gastaré en su momento y lo haré no solo por mí sino también por vosotros, los que he elegido, los que me eligieron. Me calzaré las botas y, si hace falta, utilizaré mis propios dedos para clavarlos en el resbaladizo suelo de esta cuesta que hace que tropecemos. Solo pido dos cosas:
no pretendais que ande el camino como lo habeis hecho vosotros, cada uno tiene su propio ritmo y si necesito mi espinita para vivir, no intenteis arrancármela con parloteos.
Os quiero, bienvenidos, sentémonos juntos a ver salir el sol...



2 almas:
Podría haberlo escrito yo misma y me apunto el dato, aunque las chapas sean lo mio, te comprendo perfectamente.
Espero ansiosa a sentarnos a ver salir ese sol, no me imagino haciéndolo con mucha gente, pero se que tu estarás ahí, yo traeré Voll-Damms.
y yo llevaré los pelotazos :D
pd: es que es un texto todo-terreno, sirve para más de uno ;)
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