domingo, 18 de enero de 2009

Sueños


Anoche, mientras dormía, soñé:
que el cielo era una gran balsa
de azulejos transparentes, como tu mirada,
y las nubes eran algodón de azucar
y, juntos, picoteábamos de él.

Que mis manos eran de papel
y tu negro pelo era escritura,
por fin todo empezaba a tener sentido,
y, juntos, ideábamos un hueco en el mundo.

Que mi Kali era un unicornio plateado,
con sus crines nos tapábamos la vergüenza,
con su cuerno nos afilábamos las garras,
y, juntos, jugábamos sobre el prado.

Anoche, mientras dormía, soñé:
que el mundo era blanco y negro,
como en una vieja película de Orson Welles,
que tu corazón lloraba
porque las venas lo tenían prisionero,
que yo no era nadie sin tu aprovación.

Desperté, asustada, llorando,
pues solo recordaba que tu vida
era una fotografía sin color,
una nube sin algodón,
un corazón roto...