no se puede detener...
...no hay nadie que lo calle.
El rio es amargo,
mire donde mire
solo queda el llanto
de viejas sirenas de cuento
que, con su dulce canto,
llaman a los desdichados
a un fin desesperado.
...no hay nadie que lo calle.
El rio es amargo,
mire donde mire
solo queda el llanto
de viejas sirenas de cuento
que, con su dulce canto,
llaman a los desdichados
a un fin desesperado.




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