sábado, 24 de enero de 2009

Lágrimas


Corre un rio de sal por el valle,

no se puede detener...
...no hay nadie que lo calle.

El rio es amargo,
mire donde mire
solo queda el llanto
de viejas sirenas de cuento
que, con su dulce canto,
llaman a los desdichados
a un fin desesperado.