lunes, 17 de noviembre de 2008

Inmovilizada

La consciencia vuelve a mí. ¿Dónde estoy?. Esto no es mi cama. Desorientación. Mareo. Náuseas. Visión anulada por los párpados que no se quieren abrir. No recuerdo cuando me quedé dormida. La luz intenta atravesar la barrera que protege mis ojos dándole a la oscuridad una débil claridad en el horizonte. Suena el despertador. Un espasmo me levanta de un salto y crack!... mi cuerpo vuelve a caer donde estaba alojado, como una hoja que cae de un árbol en otoño. Se levanta el telón dejando paso a la mañana. Las nueve menos cuarto. No tengo hambre pero hay que desayunar. ¡Dios!, llevo la ropa de ayer. Hago un amago de estirar el brazo para coger el móvil, no vaya a ser que vuelva a sonar, odio ese horroroso ruido con el que me da los buenos días. ¡Ahhhh! Cuidado, oigo dentro de mi cabeza. La información recorre mis terminaciones nerviosas hasta el cerebro. Dolor. Ese crack era mi espalda. Vale, no te muevas. Son cosas que pasan. Relajate. Solo es un pinzamiento. ¿Esa palabra existe?.En un rato podrás moverte. Examino la habitación en busca de una solución. Estas sola, no llegas al móvil. Callate!, no es para tanto, articulan mis cuerdas vocales con el sonido de un tren viejo intentando arrancar. Si eres fumadora las primeras palabras del día suenan a experto carajillero. Esto te pasa por quedarte dormida en el sofá. Bueno, ahí en la mesita hay una tableta de relajantes musculares. Intenta llegar a ella y tomate dos. Todo solucionado. Además, hasta la una y media tienes tiempo. Tranquila. Si tranquila estoy, pero me duele en cuanto hago el mínimo movimiento. Venga quejica!, los brazos puedes moverlos y la mesita está a menos de un metro. No necesitas incorporarte para llegar a las pastillas. Es que soy muy dramática, ahora mismo me viene a la cabeza “El juego de Gerald”. Si, no hace falta que me des explicaciones, se lo que piensas. O aquel capítulo de Sex and the city. Lo malo, que no llego al teléfono para llamar a nadie, lo bueno, que no estoy en una casa de los grandes lagos a decenas de kilómetros de la mas próxima, esposada a una cama y con el cadáver de mi marido encima. ¡Qué gran libro!. Tengo que volver a leerlo. Deja de pensar en tonterías y coge al tableta. Estira el brazo todo lo que puedas, ya casi la tienes, un poco más. Apenas llegaban las yemas de mis dedos a rozar el plateado plástico, el dolor era soportable, no había problema, pero tenía que ser meticulosa y ya empezaba a temblarme el pulso, a ver si las iba a empujar en vez de agarrarlas. Ya casi, ya casi ... ya las tengo!. Ouch!, mi gata, encima mio. ¿Sera cabrona?. Vaya salto, no me gusta que se lance desde la ventana hasta el sofá, siempre suelo estar tumbada cuando lo hace y, siempre, aterriza sobre mis ovarios. Mi cuerpo ha intentado encogerse por el acto reflejo animal aterrizando en tus ovarios-lógico y leve encogimiento del cuerpo en arco sobre la zona de aterrizaje. Eso sí que ha dolido. Mierda. Un segundo antes y no las pillo. Uff. Dos adentro, sin agua para tragarlas, con la garganta seca y las mucosidades activas. Y aun así no dejas de fumar. Calla! ¿Oyes eso?, es mi móvil, mi móvil está sonando. Y no puedo cogerlo. ¿Será mi novio?. Justo esta semana se ha ido a ver a su familia. Me llama todos los días, aunque es pronto, el suele llamar más tarde, sobre la hora de comer. Las diez, pienso tras echarle un vistazo al reloj de pared. ¿Será mi jefa?, para decirme que hoy no vaya, que no me necesita. Por favor que sea ella, que en mi mente ya estoy perdiendo mi trabajo. No seas pesimista. Ya empiezas. ¿Cómo vas a perder el trabajo?. En un rato los fármacos ya habrán hecho su temporal trabajo y todo quedara en una historia más para contar. Por cierto, tus gatos te miran con cara de hambre, jeje. Haciéndote la graciosa, eh?. Paso de escucharte. Lo que tu digas pero yo sigo aquí, te guste o no. Trata de relajarte y deja de pensar que seras devorada por tus pacíficos animales. Tienes razón, si sigo en tensión sera peor. Tiene su gracia que un relajante muscular también pueda provocar contracturas. Eso es como todo, decía un amigo tuyo hace tiempo, sí, lo decía hasta la saciedad. Y no empieces a pensar que te vas a dormir. No, tranquila, tengo los ojos desorbitados. No creo que caiga. Si, lo que tu digas, pero te oigo, a mi no me engañas. A ver si a mi madre se le ocurre subir para contarme algo. Ja, ja, ja, contarte algo. Querrás decir para intentar dirigir tu vida hacia alguna parte. No seas mala. No lo hace con mala intención. Aunque con la suerte que tengo últimamente seguro que no viene ni siquiera ella. El teléfono otra vez. Voy a intentar levantarme que esto ya tiene que haber hecho efecto. Lo notas porque estas entrando en estado flotante. Te sientes muy ligera, verdad?. Si, es una sensación agradable, como si me acabara de fumar un porro. Apoyando el antebrazo sobre mi lecho consigo incorporarme, lentamente y con cuidado. No voy a llegar a coger el móvil. Cierto, ya no suena. Pero ya estas sentada. Si, tampoco ha sido un gran drama, solo que nunca me había pasado así de exagerado. Tendrás que ir al médico por si acaso. Mañana pediré cita, si eso te tranquiliza. Bueno, voy a ducharme que apesto a wyrm y a tomar algo antes de ir al curro. Mmmm, duchita, con agua caliente, también me toca lavarme el pelo. Eso, lavate el pelo que ya parece una peluca de un todo a cien. Suena el teléfono, su horrenda melodía se abre paso a través de los muros de mi piso. Tengo que cambiarla, no la soporto. Cuando salgas de la ducha ya verás la perdida. ¿No oyes unas voces?. No, no oigo nada. Si, alguien me esta llamando. Cada vez esta más cerca. Aparte de tu madre, solo tu novio tiene llaves de casa. Ya está aquí, tápate con una toalla o algo, no?. Pero, ¿qué me estás contando?, estoy en mi casa y ...

-¿Luna?, ¿qué haces aquí?, ¿cómo has entrado?

-He venido para decirte que cojas el puto teléfono, que no se para que tienes móvil

-¿Pero tu no estabas en Londres?

Ya sabes que ha pasado, estas dormida. No, por favor, no. Sí, jajajaja, hace rato que cerraste los ojos. Joder, maldita medicación. Abre los ojos, sigues en el sofá, Luna no está aquí y son las cuatro y media de la tarde. Mierda.